Today we celebrate another Known by Name Weekend. For those who are new to St. Joseph, Known by Name is part of our vision to create a culture where every person is seen, known, and loved.
It is hard to believe that we have been doing this for more than a year! Over these past months, we have had countless opportunities to learn one another’s names, meet people we might never have spoken to otherwise, and pray for one another in a more personal way.
This is why we do it. We are not meant to walk the journey of faith alone. We are meant to walk together—as a community and as a family of faith.
A NEW CHALLENGE
Now that Known by Name has become part of our parish culture, I believe God is inviting us to take another step.
As your pastor, one of my responsibilities is to help us grow—not only in our knowledge of the faith, but in our love for God and for one another. Sometimes that means stepping outside of our comfort zones.
So this weekend, I want to invite you to take one more step toward becoming a parish where we truly know and care for one another.
I won't give away exactly what that step will look like—I want you to experience it together as a parish family! But I will say this: it involves meeting someone new, listening to them, and placing their needs before the Lord.
It may feel a little uncomfortable at first. That’s okay. Some of the most meaningful moments of Christian community begin when we take a small risk and reach beyond the people we already know.
My hope is that Known by Name will become more than a monthly activity. I hope it becomes part of who we are as the St. Joseph parish family: a community where no one feels like a stranger, where we care for one another, and where we help one another encounter Christ.
This weekend, let’s take that next step together.
Blessings,
Fr. Martin Vu
Pastor ________________________________________
Domingo de Nombres: Un Nuevo Capítulo
Querida familia parroquial:
Hoy celebramos otro Domingo de Nombres. Para quienes son nuevos en San José, esta iniciativa forma parte de nuestra visión de crear una comunidad donde cada persona sea vista, conocida y amada.
¡Es difícil creer que ya llevamos más de un año haciendo esto! Durante estos meses hemos tenido muchas oportunidades para aprender los nombres de los demás, conocer personas con quienes quizás nunca habríamos hablado y orar unos por otros de una manera más personal.
Por eso lo hacemos. No estamos llamados a caminar solos en el camino de la fe. Estamos llamados a caminar juntos, como comunidad y como familia de fe.
UN NUEVO RETO
Ahora que el Domingo de Nombres se ha convertido en parte de nuestra vida parroquial, creo que Dios nos está invitando a dar un paso más.
Como su párroco, una de mis responsabilidades es ayudarnos a crecer, no solamente en nuestro conocimiento de la fe, sino también en nuestro amor a Dios y a los demás. A veces, eso significa salir de nuestra zona de comodidad.
Por eso, este fin de semana quiero invitarlos a dar un paso más para convertirnos en una parroquia donde verdaderamente nos conozcamos y nos cuidemos unos a otros.
No les voy a decir exactamente en qué consistirá este paso; ¡quiero que lo vivamos juntos como familia parroquial! Pero sí les puedo decir esto: tendrá que ver con conocer a alguien nuevo, escucharlo y presentar sus necesidades delante del Señor.
Quizás al principio nos resulte un poco incómodo. Y está bien. Algunos de los momentos más significativos de la vida en comunidad comienzan cuando nos atrevemos a salir de nuestra comodidad y acercarnos a los demás.
Mi deseo es que el Domingo de Nombres llegue a ser mucho más que una actividad mensual. Espero que se convierta en parte de quienes somos como familia parroquial de San José: una comunidad donde nadie se sienta como un extraño, donde nos cuidemos unos a otros y donde ayudemos a cada persona a encontrarse con Cristo.
Este fin de semana, demos juntos ese próximo paso.
En este Día de Acción de Gracias, deseo para ustedes y sus seres queridos un muy Feliz Día de Acción de Gracias. Hoy, nuestra nación se detiene para darle gracias a Dios, y como familia parroquial unimos nuestros corazones en ese mismo espíritu de gratitud.
La Palabra de Dios nos recuerda por qué damos gracias.
En la primera lectura para la Misa del Día de Acción de Gracias, Sirácide nos invita a “bendecir al Dios de todo, que ha hecho maravillas sobre la tierra.” Aun en momentos de prueba o dificultad, hoy sigue siendo un día para bendecir al Señor por su misericordia, su bondad y su amor.
En nuestra segunda lectura, san Pablo da gracias a Dios por la obra que Cristo está realizando en su pueblo. En ese mismo espíritu, yo doy gracias a Dios por ustedes. Veo cómo el Señor está obrando en sus vidas, en sus familias y en toda nuestra comunidad parroquial. Estoy especialmente agradecido por cómo Jesús tocó sus corazones durante nuestra Procesión Eucarística el fin de semana pasado al celebrar la Solemnidad de Cristo Rey.
En el Evangelio, escuchamos acerca de aquel leproso que regresó para caer a los pies de Jesús y darle gracias. Mi deseo para cada uno de nosotros hoy es que podamos hacer lo mismo: volvernos a Jesús con un corazón agradecido y reconocer que la gratitud es la puerta al gozo.
Mientras se reúnen en sus mesas hoy — ya sea con familia, con amigos, o en una sencilla quietud — los invito a tomar un momento para compartir:
¿Cuáles son tres cosas por las que le dan gracias a Jesús este año?
Que este sea un momento de gracia, de memoria y de bendición.
Cuenten con mis oraciones por ustedes hoy y siempre. Que el Señor llene sus hogares con su paz, sus corazones con su gozo, y sus vidas con su misericordia y amor.
“Den gracias al Señor, porque es bueno; porque es eterna su misericordia.”
Bendiciones, P. Martín Vu Iglesia de San José, Placentia